La Doxología de El Padre Nuestro.

Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Mateo 6-13

Con esta doxología concluye El Padre Nuestro, como un recordatorio de la grandeza de Nuestro Dios a quien dirigimos nuestras palabras, con quien pasamos tiempo, al que alabamos, el que se ocupa de nuestras necesidades, nuestro amado Dios, El Padre Nuestro que está en los cielos. Mateo 6:9-13

El Doctor A. J. Gordon, fundador de la Universidad Gordon y la Escuela Bíblica Gordon; tubo un sueño que cambio su vida. Sucedió así:

Una noche, Gordon se quedó dormido mientras preparaba su sermón y tuvo un sueño. En este sueño estaba predicando a su congregación, cuando un hombre entró por el lado izquierdo en busca de un lugar para sentarse. Gordon se preguntó quién podría ser ese hombre. El hombre encontró un lugar y se sentó al lado de uno de los asistentes regulares. Después del sermón el desconocido dejó el lugar y Gordon le pregunto al hombre que había estado a su lado, ¿Quién era el hombre que había estado sentado a su lado? Él le respondió. ¿No lo sabes? Ese fue Jesús de Nazaret. Él ha estado aquí hoy, y él vendrá de nuevo.

Gordon escribe en uno de sus libros, para explicar el impacto que había recibido por medio de este sueño, escribe: “Un pensamiento se quedó clavado en mi mente, que me daba a la vez consuelo y asombro, “Él ha estado aquí hoy, y él vendrá de nuevo”. Mentalmente repetía estas palabras mientras meditaba pensando en una visión que se desvanecía, me desperté y era un sueño, pero no era un sueño, era una visión de la más profunda realidad, una miniatura del ministerio real”. Este sueño puso en él un sentido de la presencia de Cristo y trajo tal bendición a su iglesia que a la larga fue el cimiento donde se estableció la Universidad Gordon.

¿Qué ocurriría si tuviéramos esta asombrosa conciencia de la presencia de Cristo en nuestras iglesias y en nuestras vidas hoy?

Cuando nos reunimos para los cultos, Cristo está en medio de nosotros. Cuando oramos, cuando nos acercamos a Él con nuestras oraciones, Él está cerca de nosotros, porque no es un Dios distante, está cerca, ha prometido nunca dejarnos ni olvidarnos. Cuando nos acercamos a Dios, La Biblia dice que “Él se acerca a nosotros” Santiago 4:8.

No hay nada en el mundo que nos ayuda a comprender la presencia de Dios, como cuando le alabamos y la doramos, La Biblia dice que: “El habita en la alabanza de su pueblo” Salmos 22:3.

El Padre nuestro, empieza con alabanza y concluye con alabanza. Empezamos alabando a Dios: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.”; la oración continua con nuestras prioridades: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”; que la oración no tiene temor de hablar de la necesidad de provisión, “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.”; que promete relaciones personales cabales para los que están dispuestos a perdonar, como han sido perdonados “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.”; que proveerá protección dándonos victoria sobre la tentación al orar: “Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal;” .

Ahora, al llegar a esta última frase, en la última parte del versículo 13, volvemos a Dios con lo que muchos han llamado: “La Doxología de la Oración”, en este punto hemos vuelto al principio de la oración, Empezamos con Tu Reino al principio, y ahora concluimos con Tuyo es el Reino; Empezamos con Hágase tu Voluntad, y terminamos con Tuyo es el Poder; empezamos con Santificado sea Tu Nombre, y estamos terminando con Tuya es la Gloria; empezamos con La Tierra como en el Cielo, y terminamos con “Por los Siglos de los Siglos”, el ultimo acorde de El Padre Nuestro nos lleva al mismo pináculo de la alabanza, y permite que las palabras de nuestra oración se enfoque en la Grandeza, la majestad y la admiración por nuestro Dios.

Porque si no hacemos esto, quedaremos más con un sentido de nuestros problemas, que con un sentido de su solución, quedaremos más con un sentido de nuestras peticiones, que con un sentido del poder de Dios para suplir las necesidades de nuestra vida.

Así que DIOS por medio de su hijo JESUCRISTO nos ha enseñado maravillosa y magistralmente que aquí hay una psicología de la oración, debe empezar del modo correcto y debemos seguir el modelo correcto, pero sobre todo debemos terminar con un sentido de la grandeza y la maravilla de DIOS, porque si no nos abrumaran las mismas peticiones que le hacemos en la oración.

Oración, La Gran AventuraTomado de : La Gran Aventura de la Oración
Autor : Dr. David Jeremiah
Solicitar Estudio Completo :  http://www.davidjeremiah.org/shop/images/product/large/5285.jpg
Escuchar : http://www.oneplace.com/ministries/momento-decisivo/player/la-doxologia-de-la-oracion-parte-1-439053.html


¿Qué es Doxología?: La doxología (del griego δόξα -fama u opinión- y λόγος -palabra o conocimiento-), es, en el Cristianismo, la alabanza a Dios. El término “doxología” se usa para indicar la propiedad de dar gloria a Dios que debe tener el lenguaje teológico para ser auténtico. Una doxología es un himno o una fórmula de alabanza a Dios. doxologías Muchos se encuentran en la Biblia, por ejemplo, en Romanos 16:27, Efesios 3:21, y Judas 1:25; se les conoce como doxologías bíblica.

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