Salvación

Evangelio Personal

Quiero explicarte hoy el siguiente diagrama, solo tomara unos minutos que podría cambiar el rumbo de tu vida, la vida de aquellos a los que amas y la vida de todos los que te rodean. No tienes nada que perder, pero mucho que ganar.

Primero quiero poner el énfasis en Nosotros. Quiero que entiendas que Nosotros, todos hemos pecado.

Todos nosotros pecamos y esa es nuestra situación. Romano 3:23 dice que todos somos pecadores; en Romanos 3:10 podemos leer que no hay justo, ni aun uno.

Ninguno de nosotros es perfecto, ni yo, ni usted, ni el pastor, ni el papa, ni ningún rabino, todos estamos en el mismo barco, todos pecamos.

1 Juan 1:8 Dice que: Si decimos que no tenemos pecados, nos engañamos a nosotros mismos. Todos pecamos.

Existen dos cosas relacionadas con el pecado:

Hay una paga o castigo por el pecado y la contaminación causada por el pecado.

La Paga del Pecado: Dios dice que todos pecamos y la paga del pecado es muerte. Romanos 6:23. El pecado tiene una paga, un salario, una consecuencia, este salario es la muerte.

Muerte física significa separación, Recuerde que la muerte es separación. Cuando una persona muere físicamente, su alma se separa de su cuerpo físico, esta es la muerte física.

Pero estar separado de Dios por toda la eternidad es la Muerte Espiritual. El lugar donde uno se queda separado de Dios es La Eternidad en el Infierno. Si usted o yo tuviéramos que pagar por nuestros pecados, quedaríamos para siempre separados de Dios, en el infierno, a causa de la penalidad por el pecado, que es la muerte, separados de Dios.

Supongamos que una persona cometió un asesinato y va ante el Juez y dice: Si excelencia, yo mate a ese hombre y siento mucho por haberlo hecho, le prometo que nunca más volveré a hacer eso, podría ser bueno conmigo esta vez, absuelva mi culpa y déjeme libre. ¿Cree usted que en este caso el tribunal podría liberar al asesino? No, si usted deja libre a ese asesino, la justica no se cumple, ese crimen debe ser pagado. O supongamos que el asesino va ante el Juez y dice: Si, yo mate a ese hombre, pero mire todas las cosas buenas que hice en mi vida. Yo di dinero a los pobres, ayude a los enfermos, me involucre en los esfuerzos de colaboración, hice un montón de cosas buenas. ¿Acaso el Juez pude simplemente dejar este caso en blanco? No, hay una paga, una condena para ese crimen.

Dios dijo que la paga del pecado es la muerte. “Usted paga por los suyos y yo pago por los míos”.

Eso significa que tenemos que pasar la eternidad separados de Dios en un lugar de tormento eternos.

En Segundo punto tenemos, La Contaminación por causa del pecado. Todo el mundo habla hoy sobre la contaminación ambiental, la contaminación del agua, la contaminación del aire, todo está contaminados, y tienen razón, es muy preocupante. Recuerdo, el Bosque de Mangle junto al mar, donde solíamos ir a jugar y nadar cuando era un niño, no existe más, fue contaminado, los animales silvestres que habian alli, los peces y las aves, todos desaparecieron, mis hijos jamás podrán jugar allí, nunca podrán conocerlo.

Pero sabe, hay una contaminación mucho peor, que es la Contaminación Espiritual por causa del pecado, ha pensado en la contaminación de las personas hoy en día, la inmoralidad, la injusticia, el odio, la maldición, la mentira. Hemos contaminado al mundo con nuestro pecado, con toda la suciedad que sale de nuestro corazón.

“Imagine un tanque lleno de agua pura, limpia y fresca, luego imagine que alguien viene y deja caer una gota de veneno en el agua, una sola gota contamina todo, ¿Usted bebería de esa agua? Por supuesto que No, una sola gota contamina todo.

Ha pensado usted que un solo pecado contamina y nos hace impuros y no aptos para el cielo. El Cielo es un lugar perfecto, si Dios nos llevara al cielo de hecho, así como somos, con todos nuestros pecados contaminaríamos todo, el cielo seria como la tierra. Un solo pecado de Adán y Eva basto para contaminar todo el mundo.

Todos hemos pecado. Recuerde Romanos 3:23, y la paga por los pecados es muerte, “Usted paga por los suyos y yo pago por los míos”. Así que ambos tendiéramos que ir al Infierno.

Ahora veamos la segunda parte del diagrama:

Veamos lo que está bajo la cuenta de Jesús. Usted sabe, la biblia dice que Jesús no conoció pecado. Dios dijo que en Jesús no había pecado, y eso lo encotramos en 2 corintios 5:21

El mismo Pilato dijo: “No encuentro ninguna culpa en este hombre”

Jesús era lo suficiente mente bueno para ir al cielo, ¿No le parece?

Hace 2000 años, Dios tomo todos nuestros pecados y los puso sobre Jesús. Jesús tomo la culpa de todo lo que hicimos, tomo la culpa de todos nuestros pecados y el sufrió la muerte por todo lo que hicimos.

¿Para que El Murió? Para pagar la pena o la paga de nuestros pecados. Dado que la paga del pecado es muerte. Jesús vino, sufrió y murió para pagar por nuestros pecados, para llevar nuestra culpa.

La Biblia dice claramente que Cristo murió por nuestros pecados. 1 corintios 15:3-4, esto es el evangelio, que Jesús sufrió, murió y resucito para el perdón de nuestros pecados. Romanos 5:8

1 Pedro 3:8, el Justo por los Injustos, para llevarnos a Dios. Cristo padeció una sola vez y para siempre.

Y eso es hermoso, una vez y para siempre, usted necesita entender que Cristo sufrió por usted, no murió instantáneamente, como quien recibe un disparo y listo, el sufrió por nuestros pecados.

La Biblia dice en Isaías 53, que Dios puso en El, el pecado de todos nosotros. Lo invito a que lea el capito completo.

Usted ve, Dios ha trasferido su cuenta a la de Cristo, tomo de nuestra cuenta y la puso en la de cristo todos nuestros pecados, deposito sobre Jesús nuestra cuenta y sufrió y murió como si hubiera hecho realmente lo que usted y yo hicimos.

Eso es lo que es el Amor de Dios, el no pago parte de nuestros pecados, los pago por completo. Al morir, Jesús clamo en vos alta “Consumado Es”

El pagó todos nuestros pecados. Supongamos que usted debe 10,000 y no puede pagar porque no tiene un centavo, pero luego alguien viene y dice, déjeme pagar la deuda por usted, él cuenta los 10,000 y le da el dinero, después dice, usted nunca podría pagarle todo a su acreedor y mucho menos a mí, pero yo quiero darle este dinero a usted, él le da los 10,000 y usted no debe más, ni un solo centavo, todo fue pagado en su totalidad, su acreedor no puede decirle dame otros 10 centavos, nada, ni un centavo más, la deuda se pagó y el prestamista quedo satisfecho.

La Biblia dice que Él es la propiciación por todos nuestros pecados, ósea que su sacrificio satisfizo a Dios como pago por todos nuestros pecados. Dios no exige ni siquiera una sola obra de parte de nosotros para salvarnos, ni una sola, Él solo quiere que nosotros confiemos que Jesús realmente lo pago todo.

Dios le ama a usted de una forma tan grande que dejo sufrir y morir  a su unico hijo, por todos nuestros pecados. Jesús pago todo en su totalidad y fue Dios quien lo dijo.

No solo sufrió, la Biblia dice que derramo su sangre por nuestros pecados y eso resuelve el problema de la Contaminación causada por el Pecado. 1 Juan 1:7

Dios quiere limpiar la mancha causada por el pecado y quitar la culpa en el momento de recibir a Jesús como Salvador, eso es un hecho.

Fijémonos en la cuenta de Cristo, ¿qué es lo que vemos?

 

Dios toma toda la justicia de Jesús y la transfiere a nuestra cuneta, hemos recibido un crédito por lo que Jesús hizo, porque somo justificados por Dios vamos para el cielo como si fuéramos Justos.

¿Que pasa cuando recibimos a Cristo? Romanos 3:22 dice que la justicia de Cristo es para todos y sobre todos los que creen en El.

Supongamos que he depositado un millón de dólares en su cuenta, usted ahora es un millonario, aunque no haya hecho nada para merecerlos, usted ahora es un millonario.

Dios quiere que creamos en El y lo que El hizo por nosotros.

Cuando decimos “SI” a Dios, cuando creemos lo que Jesús hizo para llevarnos al cielo, la justicia de Cristo es depositada en nuestra cuenta y eso es suficiente para que usted y yo lleguemos al cielo.

Muchas personas piensan que cada vez que hacen una buena acción, están consiguiendo puntos para ir al cielo, pero esto no funciona así, nosotros no acumulamos puntos para ir al cielo. Dios quiere que creamos en El, nuestro crédito por medio de la justicia de Jesucristo es lo que me lleva al cielo. Lo que hagamos después de recibir a cristo es lo que va a determinar mis recompensas en el cielo y mis bendiciones aquí.

¿Tiene sentido esto para usted? ¿Entendió la explicación? ¿Está seguro de que lo entiende?

Dios tomo toda la justicia de Jesús y la puso en mí, eso es lo que significa creer en El Señor Jesucristo y serás Salvo.

Apocalipsis 3:20 dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”

Dígame usted, no le gustaría dejar entrar a Jesús en su corazón y ser su Salvador.

Juan 1:12 dice, “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” en Juan 6:37 encontramos “al que a mí viene, no le echo fuera” y en Romanos 10:13 encontramos “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

¿Cree que Dios hizo todo esto para usted? Si su respuesta es SI, porque no le dice a Dios en este momento “Señor yo creo que Jesús realmente murió por Mí, y yo quiero invitarlo a entrar en mi corazón, creo en Jesucristo y deseo recibir al Señor Jesús.”

Ahora usted puede orarle a Jesús, si realmente quiere esto, ore en su corazón y deje que Dios sepa que quiere recibir a Jesús como su Salvador.

Si tu respuesta es Si, vamos a cerrar los ojos y ahora repite conmigo esta oración:

“Querido Dios, reconozco que he pecado, que soy un pecador, Señor sé que te he ofendido. Reconozco a JESUS, el Hijo de Dios, como mi Salvador, creo que murió en la cruz por mí y que el pago por todos mis pecados. Señor Jesús ven a mi corazón y sálvame. Te acepto como mi Salvador y mi Señor. Amen”

  • “Señor Ayuda a esta persona a comprender y confirmar que aquello que Jesús dijo se va a cumplir. Confió en que, por la fe, que Cristo entro en su corazón y esta persona es salva ahora y por toda la eternidad en el nombre de Jesús, Amen.”

¿Ha orado?, está seguro de que entiende lo que significa esto, Jesús dijo: “estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él” de acuerdo con estas palabras, ¿Dónde está Jesús ahora? Si, es verdad Él está en su corazón ahora. ¡Que Dios lo bendiga!

¿Hizo esta oración?

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¿Deben los cristianos celebrar la Navidad?

La polémica de si los cristianos deben celebrar la Navidad o no se ha estado en discusión por siglos. Hay cristianos dedicados y sinceros en ambos lados del dilema, cada uno con múltiples razones del “porque” o “porque no” se debe celebrar la Navidad en los hogares cristianos.

La Biblia nos muestra que el mundo celebra el Nacimiento de Jesús (Isaías 9:6; Lucas 1:26-35), es por esto que en esta época del año que millones de personas son movidas profundamente en sus emociones y en sus sentimientos como en ninguna época del año, y aunque JESUS no nación ni el 24, ni el 25 de diciembre, lo aprovecha la humanidad para poder celebrar el nacimiento del hijo de Dios, que se hizo carne para darle a la humanidad una idea concreta, definida y tangible de qué clase de ser es Dios, para que cuando pensemos en Dios pensemos en JESUS, porque JESUS era DIOS en la carne Juan 1:18.

La aparición de JESUS hace más de 2000 años es el elemento central de toda la historia de la humanidad, nunca nadie, en ninguna parte del mundo celebra cuando nació Buda o Gandhi, o se paralizan los comercios, bancos y aun muchos gobiernos ateos, para en muchas partes del mundo celebrar no solo su nacimiento, sino también su muerte y resurrección durante la época de pascua.

Es en esta época de Navidad cuando nos preocupamos de darnos regalos unos a otros y aun la gente continúa ignorando que los mejores regalos nos los dio Dios hace más de 2000 años en la persona de su hijo JESUCRISTO.

No existe una razón bíblica para no celebrar la Navidad y al mismo tiempo, no hay tampoco un mandato bíblico para celebrarla. A fin de cuentas, celebrar la Navidad o no, es una decisión personal. Sin importar la opción que elijas en relación a la Navidad, no debes de usar tus puntos de vista como un arma para atacar o denigrar a aquellos con un criterio opuesto, tampoco debemos úsalo como motivo de orgullo sobre si se debe celebrar esta festividad o no.

En conclusión, podemos decir que como en todo, debemos pedir sabiduría a Aquel que la otorga abundantemente a todo aquel que la busca (Santiago 1:5) y aceptarnos unos a otros en gracia y amor cristianos, independientemente de nuestras opiniones sobre la Navidad.

El Camino a Casa

Aquí están los elementos claves por medio de los cuales nos llegamos a reconciliar con el Padre. Todos y cada uno de ellos tienen una importancia vital. Si uno solo de ellos estuviera ausente, podría impedir que nuestra relación fuera completa.

Nuestra Condición:

Lo primero que necesitamos comprender es que estamos separados de Dios. El abismo que nos separa de Él es ancho y profundo. Heredamos por nacimiento un defecto fatal. Como consecuencia, hemos vivido independientes de Él. La Biblia destaca esta realidad tan desoladora: “Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios”. Si no podemos aceptar el hecho de que el pecado nos separa de Dios, nunca llegaremos espiritualmente a casa, porque no sentiremos la necesidad de un Salvador.

El Remedio de Dios:

En segundo lugar, necesitamos tener una comprensión muy clara de quién es Jesús, y qué ha hecho Él por nosotros, para poder poner en Él nuestra fe con toda confianza. Jesús fue quien cerró la brecha que nos separaba de Dios. En palabras del apóstol Juan: “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Jesús no sólo era un buen hombre, un gran maestro o un inspirado profeta. Él vino a la tierra como el Cristo y el Hijo de Dios. Nació de una mujer virgen. Llevó una vida sin pecado. Murió. Fue sepultado. Resucitó al tercer día. Ascendió a los cielos, y allí se convirtió en Señor y Cristo.

La muerte y resurrección de Jesús a favor nuestro satisfizo las exigencias de Dios: una provisión completa para eliminar nuestro pecado. Este Jesús, y sólo Él, reúne las cualidades para ser el remedio de mi pecado y el suyo.

Nuestra Respuesta: arrepentirnos y creer.

El arrepentimiento personal es vital en el proceso de transformación. La palabra “arrepentimiento” significa literalmente “un cambio en la manera de pensar”. Consiste en decirle al Padre: “Quiero acercarme a ti y apartarme de la vida que he llevado independientemente de ti. Te pido perdón por lo que he sido y lo que he hecho, y quiero cambiar de manera permanente. Recibo tu perdón por mis pecados”.

En este punto, son muchos los que experimentan una notable “purificación” de cosas que se habían ido acumulando toda una vida, todas ellas capaces de degradar el alma y el espíritu de una persona. Sintamos o no el perdón de Dios, si nos arrepentimos, podemos tener la seguridad total de que somos perdonados. Nuestra confianza se basa en lo que Dios nos ha prometido, y no en lo que nosotros sintamos.

Llegamos a una relación personal con el Señor cuando tomamos la mayor decisión de la vida: el punto decisivo del que hablamos antes. Esa decisión consiste en creer que Jesús es el Hijo de Dios, el que murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó de entre los muertos, y recibirlo por Salvador y Señor. Cuando creemos de esta forma, nos convertimos en hijos de Dios. Está prometido expresamente en el evangelio de Juan: “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios” (Juan 1:12).

¿Quisiera recibir a Jesucristo como Salvador? Si quiere hacerlo, puede hacer una oración como ésta:

“Jesús, te necesito. Me arrepiento de la vida que he llevado alejado de ti. Te doy gracias por morir por mí en la cruz para pagar por el castigo de mis pecados. Creo que tú eres el Hijo de Dios, y ahora te recibo como mi Salvador y Señor. Consagro mi vida a seguirte.”

¿Hiciste esta oración?

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Fuente:
John Beckett
http://www.lapreguntagrande.com/