Principios

La Guerra Interior: la Carne versus el Espíritu

Parte 1

Los que aman sin depender del Espíritu de Dios terminan siempre tratando de llenar su propio vacío, en vez de compartir su plenitud. Entonces el amor deja de ser amor. Amar no nos resulta fácil. Pero la buena noticia es que no es principalmente nuestro trabajo, sino el de Dios. Simplemente, debemos aprender a “andar en el Espíritu”.

Gálatas 5:13-15 nos enseña que la buena nueva de Cristo es un llamado a la libertad. La voluntad revelada de Dios para todos nosotros es que tengamos la oportunidad, la habilidad y el deseo de hacer lo que nos dará la mayor satisfacción ahora y por miles de años. También nos enseña que la única actividad que podemos hacer en libertad es amar. “Fuisteis llamados para vivir en libertad. . . servíos por amor los unos a los otros” (Gálatas 5:13). Este amor no es opcional. Es un mandato. Y es muy importante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. En otras palabras, somos llamados en nuestra libertad a desear y buscar la felicidad de los demás con el mismo celo que buscamos la nuestra. Si tomamos este mandato seriamente, es tan contrario a nuestras inclinaciones que parece absolutamente imposible. Que tenga que despertarme en las mañanas y sentir tanta preocupación por las necesidades de otros como por las mías parece estar absolutamente más allá de mi poder. Si esta es la vida cristiana – preocuparme por los demás como me preocupo por mí mismo – entonces realmente es muy difícil y me siento sin esperanzas de vivir así el resto de mi vida.

La respuesta de Pablo a este desaliento se encuentra en Gálatas 5:16-18. El secreto está en aprender a “andar en el Espíritu” (Gálatas 5:16). Si la vida cristiana parece demasiado difícil, tenemos que recordar que no somos llamados a vivirla solos. Debemos vivirla en el Espíritu de Dios. El mandato de amor no es una nueva carga legalista puesta sobre nuestras espaldas; es lo que pasa libremente cuando vivimos en el Espíritu. Los que aman sin depender del Espíritu de Dios terminan siempre tratando de llenar su propio vacío, en vez de compartir su plenitud. Entonces el amor deja de ser amor. Amar no nos resulta fácil. Pero la buena noticia es que no es principalmente nuestro trabajo, sino el de Dios. Simplemente, debemos aprender a “andar en el Espíritu”.

“Digo, pues: Andad en el Espíritu y no satisfaréis el deseo de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues estos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley”. Gálatas 5:16-18

John Piper desarrolla este mensaje basándose en estas tres preguntas: ¿Qué? – ¿Por qué? – ¿Cómo? ¿Qué significa este “andar en el Espíritu”? ¿Por qué es importante “andar en el Espíritu”? ¿Cómo, prácticamente, podemos “andar en el Espíritu”?

 

Parte 2

¿Qué es andar en el Espíritu?

Galatas-5-16-18-p2Primero, ¿qué es este andar en el Espíritu? En este contexto, hay otras dos percepciones que revelan el significado de “andar en el Espíritu”. La primera está en Gálatas 5:18 “Si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley”. Si Pablo hubiera dicho: “Si seguís al Espíritu, no estáis bajo la ley”, hubiera sido cierto, pero al usar la voz pasiva (“Si sois guiados”), él enfatiza la obra del Espíritu, no la nuestra. El Espíritu no es el puntero, como el coche de seguridad en la carrera “Daytona 500”. Es un conductor, como la locomotora en un tren. No seguimos por nuestro propio esfuerzo. Somos guiados por su poder. Por lo tanto, “andar en el Espíritu” significa mantenernos conectados a la divina fuente de poder e ir dondequiera que él nos conduzca.

La segunda percepción de nuestro andar en el Espíritu está en Gálatas 5:22: “El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, etc.”. Si nuestro andar cristiano va a ser un andar de amor, de gozo y de paz, entonces “andar en el Espíritu” debe querer decir “producir el fruto del Espíritu”. Pero, de nuevo, se enfatiza la obra del Espíritu, no la nuestra. Él produce el fruto. Tal vez, Pablo tomó esta imagen de Jesús. Ustedes deben recordar Juan 15: 4-5: “Permaneced en mí y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar frutos si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da muchos frutos”. En consecuencia, “andar en el Espíritu” significa “permaneced en la vid”. Manténganse firmemente unidos al Cristo vivo. No se aparten del flujo del Espíritu.

Como respuesta a nuestra primera pregunta – ¿Qué es este andar en el Espíritu?, respondemos: es “ser guiados por el Espíritu” y es “producir el fruto del Espíritu”. Se enfatiza la obra del Espíritu, sin embargo, el mandato es para que nosotros hagamos algo. Se involucran nuestros deseos. Tenemos que querer estar acoplados a la locomotora. Tenemos que querer permanecer en la vid. Hay cosas que podemos hacer para permanecer conectados al flujo del poder de Dios. Antes de preguntar cómo andar en el Espíritu, preguntemos. . .

Parte 3

¿Por qué es Importante Andar en el Espíritu?

Galatas-5-16-18-p3¿Por qué es tan importante andar en el Espíritu? El texto da dos razones, una en Gálatas 5:16 y la otra en Gálatas 5:18. En Gálatas 5:16, el incentivo para andar en el Espíritu es que, cuando lo hacemos, no satisfacemos el deseo de la carne. La Versión Estándar Revisada está equivocada al considerar como un mandato a la segunda parte del versículo 16, en vez de una promesa y dice:”No satisfaréis los deseos de la carne”. Todas las otras versiones importantes son correctas al considerarla una promesa, porque esta particular construcción griega tiene ese significado en todo Pablo. Por ejemplo, en la Nueva Biblia Americana Estándar (NSAB), el versículo tendría que traducirse: “Pues yo digo, andad en el Espíritu y no cumpliréis el deseo de la carne”. Por eso, la primera razón de por qué debemos andar en el Espíritu es que cuando lo hacemos, se vencen los deseos de nuestra carne.

En los mensajes recientes, traté de definir la carne como lo hace Pablo. La mayor parte del tiempo (aunque no siempre, ver más abajo), no se refiere simplemente a la parte física (Pablo no considera maligno al cuerpo en sí mismo). La carne es el ego que siente un vacío y usa los recursos de su propio poder para llenarlo. La carne es el “Yo” que trata de satisfacerme con cualquier cosa, menos con la misericordia de Dios. Presten atención a Gálatas 5:24: “Los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”. Compárenlo con Gálatas 2:20: “Con Cristo he sido crucificado y y no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó por mí”. En Gálatas 2:20, “carne” se utiliza en su significado menos usual, refiriéndose a la existencia corporal habitual, que no es maligna en sí misma (“ahora vivo en la carne”). Pero, lo más importante que hay que considerar es que en Gálatas 5:24 la “carne” es crucificada y en Gálatas 2:20 “yo soy crucificado”. Esta es la razón por la cual defino a la carne en su uso negativo, como una expresión del “Yo” o del “ego”. Noten en Gálatas 2:20 que, puesto que el antiguo ego carnal está crucificado, un “Yo” nuevo vive y lo más peculiar acerca de este “Yo” nuevo es que vive por la fe. “La vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó por mí”. La carne es el ego que siente un vacío, pero detesta la idea de satisfacerlo por medio de la fe, por ejemplo, dependiendo de la misericordia de Dios en Cristo. En cambio, prefiere usar los recursos legalistas o licenciosos de su propio poder para llenar su vacío. Como dice Romanos 8:7: “La mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios”. La característica básica de la carne es que no es sumisa. No quiere someterse a la absoluta autoridad de Dios o confiar en la misericordia absoluta de Dios. Como el viejo comercial de televisión, la carne dice: “Prefiero hacerlo yo mismo”.

No sorprende que en  Gálatas 5:17 haya una guerra entre nuestra carne y el Espíritu de Dios. A primera vista, según el versículo 17 es un problema que, en los cristianos, haya una guerra vívida entre la carne y el Espíritu; sin embargo, de acuerdo Gálatas 5:14, la carne es crucificada en los cristianos. Cuando lleguemos a  Gálatas 5:24, vamos a hablar más del sentido en el que nuestra carne es crucificada. Por ahora, démosle a Pablo el beneficio de la duda, asumamos que ambos son ciertos de alguna manera y concentrémonos en esta guerra interior: nuestra carne versus el Espíritu de Dios.

Parte 4

El Espíritu de Dios Conquista nuestra Carne

El Espíritu de Dios Conquista nuestra Carne... En Gálatas 5:17 dice: “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu es contra la carne, pues estos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis”. Lo más importante que tenemos que aprender de este versículo es que los cristianos experimentan una lucha interna. Si cuando estaba describiendo la carne, se dijeron a sí mismos: “Bueno, tengo mucho de eso todavía dentro mío”, no significa necesariamente que no sean cristianos. Un cristiano no es una persona que no tiene deseos malos. Un cristiano es una persona que lucha contra esos deseos por el poder del Espíritu. Tener conflictos dentro del alma no está mal. Aunque anhelemos el día en que nuestra carne ya no exista y solo deseos puros y afectuosos llenen nuestros corazones, hay algo peor aún que la guerra entre la carne y el Espíritu – concretamente, que no haya guerra interior, porque la carne controla la ciudadela y los puestos de avanzada. ¡Alaben a Dios por la guerra interior! La pasividad con respecto al pecado significa la muerte. El Espíritu vino para luchar contra la carne. Tengan valor si sus almas parecen un campo de batalla a veces. La señal para conocer si el Espíritu habita dentro de ustedes no es que no tengan malos deseos, ¡sino que están en guerra con ellos!

Cuando se consideran los versículos 16 y 17 juntos, el punto principal no es la guerra, sino la victoria a través del Espíritu. Gálatas 5:16 dice que cuando caminamos mediante el Espíritu, no permitiremos que esos malos deseos maduren. Cuando caminamos en el Espíritu, extraemos de raíz los deseos de la carne. Los deseos nuevos centrados en Dios desplazan los deseos viejos centrados en el hombre. El versículo 16 promete la victoria sobre los deseos de la carne – no que no habrá una guerra, sino que el que gana esa guerra será el Espíritu. En realidad, lo que Pablo quiere decir en Gálatas 5:24, cuando dice que la carne ha sido crucificada, es que el Espíritu peleó y ganó la batalla decisiva. El Espíritu capturó la capital y rompió la retaguardia de la resistencia. La carne conduce a la muerte. Con seguridad es fatal. Pero hay focos periféricos de resistencia. Las guerrillas de la carne no van a deponer sus armas y hay que contraatacar diariamente. La única manera de hacerlo es a través del Espíritu y eso es lo que significa andar en el Espíritu – por lo tanto, vivan para que Él venza la resistencia declinante de la carne. La primera razón de porqué debemos andar en el Espíritu es que cuando lo hacemos vencemos a la carne.

El Espíritu de Dios crea el Fruto que Cumple la Ley

La segunda razón para andar en el Espíritu o ser guiados por el Espíritu se encuentra en el versículo Gálatas 5:18: “Si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley”. Eso no significa que no tienen que cumplir la ley de Dios. Tienen que cumplirla. Eso es lo que dicen los versículos Gálatas 5:13 y Gálatas 5:14: “Servíos por amor los unos a los otros, porque toda la ley se cumple en el precepto ´Amarás a tu prójimo como a ti mismo´”. Y Romanos 8:3-4 dice: “Dios condenó al pecado en la carne, para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino al Espíritu”. Por lo tanto, no estar bajo la ley no significa que no tenemos que cumplir la ley. Significa que, cuando nos conduce la locomotora del Espíritu, nos desplazamos por el ferrocarril de la ley como una alegre manera de vida, no expuestos a subirla como una escalera por nuestro propio esfuerzo. Cuando el Espíritu nos conduce no estamos bajo el castigo o la opresión de la ley, porque lo que la ley requiere lo produce el Espíritu, es decir, amor. Analicen el versículo Gálatas 5:22: el primer fruto del Espíritu y que lo abarca todo, es el amor, el cual, como dice el versículo Gálatas 5:14, cumple con toda la ley. Para confirmar de qué manera piensa Pablo, él finaliza la lista del fruto del Espíritu en el versículo Gálatas 5:23, con las palabras “contra tales cosas no hay ley”. En otras palabras, ¿cómo se puede estar bajo la opresión o el castigo de la ley cuando las mismas cosas que la ley requiere brotan como frutos en las ramas de nuestra vida? En consecuencia, la segunda razón para andar en el Espíritu es la misma que la primera. El versículo Gálatas 5:15 dice háganlo porque vencerán a la carne al andar en el Espíritu. Quitan la tentación de raíz. El versículo Gálatas 5:18 dice: háganlo porque así se liberan del castigo y la opresión de la ley, porque el fruto que produce el Espíritu cumple con la ley. El Espíritu es la plenitud que desborda de amor. Por consiguiente, vence el vacío que produce la carne y se esparce en actos de amor que cumplen la ley.

Parte 5

Cómo Andar en el EspírituCarne Versus el Espíritu - Gálatas 5:16-18. Comisionados.com

La pregunta de los $ 60.000 es: ¿Cómo andar en el Espíritu? Todos escuchamos a los predicadores decir: “Déjense guiar por el Espíritu” o “Permitan que el Espíritu los controle”, y luego marcharse desconcertados como no sabiendo lo que significa, prácticamente. ¿Cómo permitir que el Espíritu nos controle? Quiero demostrarles que la respuesta es: dejamos que el Espíritu tome el control al mantener nuestro corazón feliz en Dios. O para decirlo de otra manera, andamos en el Espíritu cuando nuestro corazón confía en las promesas de Dios. El Espíritu reina sobre la carne en nuestra vida cuando vivimos con fe en el Hijo de Dios, que nos amó y se entregó por nosotros y ahora está haciendo que todo funcione para nuestro bien.

Esta es la quíntuple evidencia de Gálatas: Primero, Gálatas 5:6 “En Cristo Jesús ni la circuncisión ni la no circuncisión significan nada, sino la fe que obra por amor”. La fe verdadera siempre produce amor, porque la fe quita el pecado, el temor y la codicia y nos da deseo de disfrutar el poder de Dios. Gálatas 22 dice que el amor es el fruto del Espíritu. Si el amor es lo que la fe produce inevitablemente y es el fruto del Espíritu, entonces la manera de andar en el Espíritu es teniendo fe – la confianza dichosa en las promesas de Dios es el conducto del Espíritu.

Segundo, observen Gálatas 5:5 “Pues nosotros, por medio del Espíritu, aguardamos por la fe la esperanza de justicia” ¿Cómo esperamos a Jesús “por medio del Espíritu”? “¡Por la fe! Cuando mantenemos nuestro corazón feliz en Dios y confiando en sus promesas, esperamos por medio del Espíritu y transitamos guiados por el Espíritu.

Tercero, reparen en Gálatas 3:23: “Antes de que llegara la fe, estábamos encerrados bajo la ley, confinados para la fe que había de ser revelada”.

Cuarto, examinen Gálatas 3:5, el más claro de todos: “Aquel, pues, que os suministra el Espíritu y hace milagros entre vosotros ¿lo hace por las obras de la ley o por escuchar con fe?”. El Espíritu hace su obra poderosa en nosotros y a través de nosotros solo por escuchar con fe. Somos santificados solo por la fe. La manera de andar en el Espíritu y así no cumplir los deseos de la carne es escuchar las promesas agradables y confiar en ellas, disfrutar de ellas, apoyarse en ellas.

Finalmente, consideren Gálatas 2:20: “Con Cristo he sido crucificado y yo no soy yo el que vive en mí, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó por mí”. ¿Quién es el Cristo que vive en Pablo? Es el Espíritu. Como dice Gálatas 4:6 dice. El Espíritu del Hijo de Dios fue enviado a nuestros corazones. Según Gálatas 2:20, ¿Se produce a sí misma la vida del Hijo en Pablo? ¿Cómo anda Pablo en el Espíritu del Hijo? “La vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en Hijo de Dios”. Pablo confía en el Hijo, días tras día. Encomienda sus preocupaciones a Dios, día tras día. Libera su vida de la culpa, el temor y la codicia y se sostiene mediante el Espíritu. ¿Cómo andamos en el Espíritu? La respuesta es sencilla. Dejamos de tratar de llenar el vacío de nuestras vidas con cientos de cosas del mundo y serenamos nuestras almas en Dios. El Espíritu hará el milagro de renovación en nuestra vida cuando empezamos a meditar en sus promesas inefables día y noche y a confiar en ellas (Romanos 15:13, 1 Pedro 1:4, Isaías 64:4).

El Secreto de Andar en el Espíritu

Ayer a las 5.30 de la mañana, estaba en Pasadena, California, en la cocina de mi querido maestro Daniel Fullher hablando con su esposa Ruth. Una de las cosas que nunca voy a olvidar de esa cocina es que sobre la pileta están pegadas cuatro promesas magníficas de Dios, escritas en pequeñas hojas de papel. Las puso allí para meditar sobre ellas mientras trabaja. Así es cómo se anda en el Espíritu.

Yo tengo una hoja de papel al lado de mi banco de oración y cuando leo una promesa que me aparta de mi culpa, mi temor y mi codicia, la escribo. Entonces en períodos de sequía, tengo un montón de promesas para empapar mi alma en ellas. La lucha de la fe se combate con las promesas de Dios. La lucha de la fe es la misma que la lucha de andar en el Espíritu. Él obra cuando tenemos confianza en sus promesas. George Müller escribió (Autobiografía, p.152-4).

Me di cuenta más claramente que nunca, que el gran objetivo primordial del que debo ocuparme todos los días es mantener mi alma feliz en Dios. Lo primero de lo que debía preocuparme no era cuanto serviría al Señor o como lo glorificaría sino como haría feliz a mi alma y como nutriría mi ser interior. . . ¿Cuál es el alimento para el ser interior? No la oración, sino la Palabra de Dios.

George Müller aprendió el secreto de caminar en el Espíritu: meditar las verdades valiosas de la Palabra de Dios hasta que el corazón esté feliz en Dios, confiando en sus promesas.

Hudson Taylor lo aprendió también. Un día recibió un mensaje sobre disturbios cerca de una de las misiones del interior. Unos pocos minutos después, George Nicol, uno de sus evangelistas oyó por casualidad a Taylor silbando su himno favorito: Jesús, yo confío, confío en la alegría de lo que Tú eres. Hudson Taylor “había aprendido que solo una vida era posible para él – solo esa vida de confiar y regocijarse en el Señor ante todas las circunstancias, mientras lidiaba con las dificultades internas y externas, grandes y pequeñas” (Secreto Espiritual, p.209).

Hermanos y hermanas, les digo que anden en el Espíritu y no complacerán los deseos de la carne. Vencerán la tentación y Dios los guiará si mantienen su corazón feliz en Dios al confiar en sus promesas.

 

Danos un like en Facebook y Google+ y compártelo con tus amigos. Ah, no se te olvide dejar un comentario en la parte de abajo, de esta forma nos haces saber que lo que estamos haciendo es de bendición para tu vida

Por “John Piper” sobre “Pecado Que Vive Adentro
Una parte de la serie : “Galatians: Broken by His Cross Healed by His Spirit”

Traducción por “Maria del Carmen Zanassi”

 

Aguanta un poco más, todavía no es tiempo.

Una amiga me envió esta historia que quiero compartir con todos ustede, los creyentes, los no creyentes, los agnósticos, los que sólo entran a combatir mis ideas y mis principios, los que los comparten…

Espero que los mueva a la reflexión y a la esperanza.  Porque el dolor que la vida nos causa duele un poco menos cuando le encontramos un sentido.   La historia bien podría titularse:

”Aguanta un poco más, todavía no es tiempo.”

Se cuenta que una vez en Inglaterra, existía una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de esas tiendas era una en donde vendían vajillas antiguas.

En una de sus visitas a la tienda vieron una hermosa tacita. “¿Me permite ver esa taza?” Preguntó la señora, “¡nunca he visto nada tan fino como eso!” En cuanto tuvo en sus manos la taza, escuchó que la tacita comenzó a hablar.

– Usted no entiende – Yo no siempre he sido esta taza que usted esta sosteniendo. Hace mucho tiempo yo era solo un montón de barro. Mi creador me tomo entre sus manos y me golpeó y me amoldó cariñosamente.

Luego llegó el momento en que me desesperé y le grité: “Por favor”… Ya déjame en paz…

Pero mi amo sólo me sonrió y me dijo: …”Aguanta un poco más, todavía no es tiempo.”

Después me puso en un horno. Yo nunca había sentido tanto calor… Me pregunté por que mi amo querría quemarme, así que toqué la puerta del horno.

A través de la ventana del horno pude leer los labios de mi amo que me decían: “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo…”

Finalmente se abrió la puerta, mi amo me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara.

“Así está mucho mejor”.. me dije a mi misma, pero apenas me había refrescado, cuando mi creador ya me estaba cepillando y pintando. El olor a la pintura era horrible…”Sentía que me ahogaría”…..”Por favor detente…” le gritaba yo a mi amo; pero él solo movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía: “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo…”

Al fin mi amo dejó de pintarme; pero, esta vez me tomó y me metió nuevamente en otro horno… No era un horno como el primero; sino que era mucho más caliente…

Ahora sí estaba segura que me sofocaría… Le rogué, y le imploré a mi amo que me sacara…

Grité, lloré; pero mi creador sólo me miraba diciendo “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo”

En ese momento me di cuenta que no había esperanza… Nunca lograría sobrevivir a ese horno… Justo cuando estaba a punto de darme por vencida se abrió la puerta y mi amo me tomó cariñosamente y me puso en una repisa que era aun más alta que la primera. Allí me dejó un momento para que me refrescara.

Después de una hora de haber salido del segundo horno, mi amo me dio un espejo y me dijo: “Mírate” “¡Esta eres tú!”

¡Yo no podía creerlo! ¡Esa no podía ser yo! Lo que veía era hermoso. Mi amo nuevamente me dijo: “Yo sé que te dolió haber sido golpeada y amoldada por mis manos; pero si te hubiera dejado como estabas, te hubieras secado. Sé que te causó mucho calor y dolor estar en el primer horno, pero de no haberte puesto allí, seguramente te hubieras estrellado.

También sé que los gases de la pintura te provocaron muchas molestias, pero de no haberte pintado tu vida no tendría color. Y si no te hubiera puesto en el segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido la suficiente para que subsistieras.

¡”Ahora tú eres un producto terminado!” “¡Eres lo que imaginé cuando te comencé a formar! Única. Disfruta ahora de la vida mucho más”.

Aprendamos a ser como ese pedazo de barro que -aguantando el dolor- supo transmutarse en algo bello y mucho más elevado que un simple pedazo de barro.

¿Deben los cristianos celebrar la Navidad?

La polémica de si los cristianos deben celebrar la Navidad o no se ha estado en discusión por siglos. Hay cristianos dedicados y sinceros en ambos lados del dilema, cada uno con múltiples razones del “porque” o “porque no” se debe celebrar la Navidad en los hogares cristianos.

La Biblia nos muestra que el mundo celebra el Nacimiento de Jesús (Isaías 9:6; Lucas 1:26-35), es por esto que en esta época del año que millones de personas son movidas profundamente en sus emociones y en sus sentimientos como en ninguna época del año, y aunque JESUS no nación ni el 24, ni el 25 de diciembre, lo aprovecha la humanidad para poder celebrar el nacimiento del hijo de Dios, que se hizo carne para darle a la humanidad una idea concreta, definida y tangible de qué clase de ser es Dios, para que cuando pensemos en Dios pensemos en JESUS, porque JESUS era DIOS en la carne Juan 1:18.

La aparición de JESUS hace más de 2000 años es el elemento central de toda la historia de la humanidad, nunca nadie, en ninguna parte del mundo celebra cuando nació Buda o Gandhi, o se paralizan los comercios, bancos y aun muchos gobiernos ateos, para en muchas partes del mundo celebrar no solo su nacimiento, sino también su muerte y resurrección durante la época de pascua.

Es en esta época de Navidad cuando nos preocupamos de darnos regalos unos a otros y aun la gente continúa ignorando que los mejores regalos nos los dio Dios hace más de 2000 años en la persona de su hijo JESUCRISTO.

No existe una razón bíblica para no celebrar la Navidad y al mismo tiempo, no hay tampoco un mandato bíblico para celebrarla. A fin de cuentas, celebrar la Navidad o no, es una decisión personal. Sin importar la opción que elijas en relación a la Navidad, no debes de usar tus puntos de vista como un arma para atacar o denigrar a aquellos con un criterio opuesto, tampoco debemos úsalo como motivo de orgullo sobre si se debe celebrar esta festividad o no.

En conclusión, podemos decir que como en todo, debemos pedir sabiduría a Aquel que la otorga abundantemente a todo aquel que la busca (Santiago 1:5) y aceptarnos unos a otros en gracia y amor cristianos, independientemente de nuestras opiniones sobre la Navidad.

¿Es Jesús Dios?

Hola amigos la gracia de Dios, padre nuestro, sea con todos ustedes, que su misericordia nos rodee y podamos llegar al pleno entendimiento de toda su Gloria, paz a ustedes hermanos, quiero recordarles, antes de empezar con este tema, que no somos bebes que debemos ser alimentados con leche, más tenemos que comer esta comida sólida que es su palabra. Sin embargo los engañadores están a la orden del día, llegan a nuestras casas y nos inyectan con doctrinas de demonios, enseñando mentiras y engaños, Jesús nos lo advirtió, y no hemos tenido suficiente cuidado en su Palabra, porque si tuviéramos esa Palabra cerca de nuestro corazón y en nuestra boca, la Iglesia hoy en día estuviera revestida de poder, pero por el contrario esta raquítica y desnutrida, porque siendo ya madura, sigue tomando pequeños sorbos de la eminente riqueza de su Gloria.

¿Alguna vez Jesús afirmó ser Dios?

En la Biblia, no hay un registro de Jesús diciendo las palabras precisas, “Yo soy Dios.” Sin embargo, eso no significa que El no proclamó ser Dios. Tome por ejemplo, las palabras de Jesús en Juan 10:30, “Yo y el Padre uno somos”. A simple vista, esto no parecería ser una afirmación de ser Dios. Sin embargo, escuche la reacción de los judíos a Su declaración, “Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios” (Juan 10:33). Los judíos entendieron la declaración de Jesús al afirmar ser Dios. En los versículos siguientes, Jesús nunca los corrige diciéndoles, “Yo no afirmé ser Dios”. Eso indica que Jesús realmente estaba diciendo que era Dios al declarar, “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30). Juan 8:58 es otro ejemplo. Jesús les dijo “De cierto, de cierto os digo: antes que Abraham fuese, yo soy”. Nuevamente, en respuesta, los judíos tomaron piedras para arrojárselas (Juan 8:59). ¿Por qué los judíos querrían apedrear a Jesús, si El no hubiera dicho algo que ellos creían era una blasfemia, concretamente, una afirmación de ser Dios?

Juan 1:1 dice que “El Verbo era Dios”. Juan 1:14 dice que “Aquel Verbo fue hecho carne”. Esto indica claramente que Jesús es Dios en la carne. Hechos 20:28 nos dice, “… para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre”. ¿Quién compró la iglesia con Su propia sangre? Jesucristo. Hechos 20:28 declara que Dios compró la iglesia con Su propia sangre. ¡Por tanto, Jesús es Dios!

Con respecto a Jesús, Tomás el discípulo declaró, “Señor mío, y Dios mío” (Juan 20:28). Jesús no lo corrigió. Tito 2:13 nos anima a esperar la venida de nuestro Dios y Salvador – Jesucristo (vea también 2ª Pedro 1:1). En Hebreos 1:8, el Padre declara de Jesús, “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino.”

En Apocalipsis, un ángel ordenó al Apóstol Juan adorar solamente a Dios (Apocalipsis 19:10). En algunas ocasiones en la Escritura, Jesús recibe adoración (Mateo 2:11; 14:33; 28:9,17; Lucas 24:52; Juan 9:38). El nunca reprendió a la gente por adorarle. Si Jesús no fuera Dios, El hubiera dicho a la gente que no le adoraran, justamente como lo hizo el ángel en Apocalipsis. Hay muchos otros versículos y pasajes de la Escritura que alegan la deidad de Jesús.

La razón más importante para decir que Jesús tiene que ser Dios, es que si El no es Dios, Su muerte no habría sido suficiente para pagar la penalidad por los pecados de todo el mundo (1ª Juan 2:2). Solamente Dios pudo pagar tal penalidad infinita. Solamente Dios pudo tomar los pecados del mundo (2ª Corintios 5:21), morir, y resucitar – probando Su victoria sobre el pecado y la muerte.

Fuente: http://www.gotquestions.org/Espanol/Es-Jesus-Dios.html#ixzz3W2BmEcP7

Una Oración Sencilla

Cuando los discípulos le pidieron a Jesús que los enseñara a orar, él les dio una oración. No un sermón sobre la oración. No la doctrina de la oración. Él les dio una oración citable, repetible, manejable (Lucas 11:1-4)

¿Puedes usar tú la misma?

A mí me parece que es posible resumir las oraciones de la Biblia en una. El resultado es una oración de bolsillo, sencilla y fácil de recordar:

Padre,
   Tú eres bueno.
      Necesito ayuda, Sáname y perdóname.
           Ellos necesitan ayuda.
              Gracias.
                 En el nombre de Jesús, amén.

Permite que esta oración marque el paso durante tu día. Al comenzar tu mañana: Padre, tú eres bueno. De camino al trabajo o mientras transitas por los pasillos del colegio: necesito tú ayuda. Mientras esperas en la fila del supermercado: ellos necesitan ayuda. Mantén esta oración en tu bolsillo según transcurre el día.

La oración, para la mayoría de nosotros, no se trata de un retiro de un mes, ni siquiera de una hora de meditación. La oración es una conversación con Dios mientras manejas al trabajo o esperas tu turno en una cita, o antes de interactuar con un cliente. La oración puede ser la voz interna que dirige la acción externa.

Algo sí es seguro: Dios te enseñará a orar. No pienses ni por un minuto que él te mira desde la distancia, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, esperando a que corrijas tu vida de oración. Lo cierto es justo lo opuesto “Yo estoy a la puerta, y llamo; si oyes mi voz y me abres, entraré en tu casa y cenaré contigo” (Apocalipsis 3:20)

Jesús espera en el poche. Se para en el umbral. Y toca… y llama. Él espera a que tú le abras la puerta. Orar significa abrirla. La oración representa la mano de fe en la perilla de la puerta de tu corazón. Es el tirón dispuesto. La alegre bienvenida a Jesús “Adelante, Rey. Adelante, entra”

CONCLUSION:

Usa este momento para sincerar ante Dios en cuanto a cómo está hoy tu vida de oración y donde quieres que este. He aquí algunos pensamientos que pueden ayudarte a comenzar:

Padre: Tú eres un Padre que desea hablar con su hijo.

Tú Eres bueno: Tu Hijo nos dio el ejemplo perfecto sobre cómo orar.

Necesito ayuda: Quiero orar como Jesús lo hacía, ¿Me ayudarías a orar más como Él? Te ruego, por favor, que deseches cualquier cosa que me aleje de la oración, dudas, distracción, e ajetreo de la vida… (Cuéntale a Dios lo que te aleja)

Ellos necesitan ayuda: Señor, también te presento a mis seres amados y su vida de oración. (Preséntalos a Dios usando sus nombres)

Gracias: Gracias por enseñarnos como orar y ser un Dios personal que quiere escucharnos y hablarnos.

En el nombre de Jesús, amen.

COMPARTE CON NOSOTROS TUS COMENTARIOS.

 

Front Cover Fuente: Tomado del libro “Antes del Amén” de Max Lucado

 

En El Nombre de JESUS, Amén

ESO te atribula, te fatiga, te avergüenza, ESO es la enfermedad que no puedes sanar, el trabajo que no puedes soportar, el matrimonio que no puedes reparar, el coraje que no puedes controlar.

ESO duele.

ESO amenaza la vida. Tres letras mayúsculas, altas y desafiantes. ¡ESO! Marchan como Frankenstein. Cada paso es un golpe seco. Cada golpe seco es un terremoto. Pum, Pum, Pum. ¡ESO! ¡ESO! ¡ESO!

“¡Ten cuidado! ¡Ahí viene ESO!”

“¡No soporto mas ESO!”

ESO eclipsa e intimida a todos… a todos, excepto a la gente que le lleva ESO a Jesús. Gente como el soldado romano.

Él era un centurión. Tenía una autoridad incuestionable sobre sus hombres. Sin embargo, había algo especial en este oficial en particular. Amaba a su criado. “Señor, mi criado está postrado en casa, paralitico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré” (Mateo 8:6-7)

La oración del soldado no tenía adornos. El simplemente estableció un hecho “Mi Criado esta postrado en casa y paralitico, gravemente atormentado”.

Eso fue suficiente para mover a Jesús a la acción. Pero el oficial lo detuvo, “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra y mi criado sanará. Porque también yo soy un hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados, y digo a este: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace” (Mateo 8:8-9)

El centurión entendía la dinámica de la autoridad. Él era un hombre bajo autoridad y un hombre con autoridad. Sus superiores le daban órdenes, y él las obedecía. Él daba órdenes, y sus soldados obedecían. Ellos no cuestionaban sus decisiones. El ejército romano respetaba la cadena de mando. El centurión reconocía la autoridad cuando la veía. Y el reconoció la autoridad máxima en Jesucristo.

“Solamente di la palabra, y mi criado sanará”.

Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe… Ve, y como creíste, se te ahecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora. (Mateo 8:8-13)

Jesús tiene una autoridad incuestionable. “Él sostiene todo con el gran poder de su palabra” (Hebreos 1:3) “Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre” (Filipenses 2:9)

La confianza del centurión en Jesús era muy profunda. El Señor podía lidiar con una petición a larga distancia. Solo una palabra suya era suficiente. Jesús estaba asombrado. ¡Finalmente alguien entiende  mi autoridad!, implica su respuesta.

¿La entendemos nosotros?

Así como lo entendió el centurión, grábalo en tu memoria: ESO no tendrá la ultima palabra. La tendrá Jesús.

Dios levantó a Cristo de los muertos y lo sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios, en los lugares celestiales. Ahora Cristo está muy por encima de todo, sean gobernantes o autoridades o poderes o dominios o cualquier otra cosa, no en este mundo sino también en el mundo que vendrá. Dios ha puesto todo bajo la autoridad de Cristo, a quien hizo cabeza de todas las cosas para beneficio de la iglesia. (Efesios 1:20-22)

 

La frase “En el nombre de Jesús” no es un eslogan vacío, ni un amuleto. Se trata de una declaración de la verdad. Mi cáncer no está al mando; Jesús lo está. La economía no lleva la batuta; la lleva Jesús. El vecino gruñón no gobierna al mundo; ¡Jesús, tú lo haces! Tú Jesús, eres Entrenador, Director Ejecutivo, Presidente, Rey Gobernante Soberano, Monarca Absoluto, Barón Supremo y Santo, Zar, Señor Feudal y Rajá de toda la historia.

Simplemente di la palabra, Jesús…

Front Cover Fuente: Tomado del libro “Antes del Amén” de Max Lucado

 

Nuestro Hablar

El libro de Proverbios está lleno de enseñanzas acerca de cómo debemos comportarnos con respecto a nuestro hablar (la lengua).

Aquí pueden leer algunos de ellos.

El que mucho habla, mucho yerra; callar a tiempo es de sabios. Prov. 10:19 (VP).

El imprudente habla mal de su amigo; el prudente guarda silencio. Prov. 11:12 (VP).

Cada uno recoge el fruto de lo que dice y recibe el pago de lo que hace. Prov. 12:14 (VP).

Hay quienes hieren con sus palabras, pero hablan los sabios y dan el alivio. Prov. 12:18 (VP).

Cuidar las palabras es cuidarse uno mismo; el que habla mucho se arruina solo. Prov. 13:3 (VP).

De todo esfuerzo se saca provecho; del mucho hablar, solo miseria. Prov. 14:23 (VP).

La respuesta amable calma el enojo; la respuesta violenta lo excita más. Prov. 15:1 (VP).

La lengua amable es un árbol de vida; la lengua perversa hace daño al espíritu. Prov. 15:4 (VP).

¡Qué grato es hallar la respuesta apropiada, y aún más cuando es oportuna!. Prov. 15:23 (VP).

El hombre justo piensa lo que ha de responder, pero el malvado lanza maldad por la boca. Prov. 15:28 (VP).

Al que piensa sabiamente, se le llama inteligente; las palabras amables convencen mejor. Prov. 16:21 (VP).

El que piensa sabiamente, se sabe expresar, y sus palabras convencen mejor. Prov. 16:23 (VP).

Es de sabios hablar pocos, y de inteligentes mantener la calma. Prov. 17:27 (VP).

Hasta el necio pasa por sabio e inteligente cuando se calla y guarda silencio. Prov. 17:28 (VP).

Cada uno comerá hasta el cansancio del fruto de sus palabras. Prov. 18:20 (VP).

La vida y la muerte dependen de la lengua; los que hablan mucho sufrirán las consecuencias. Prov. 18:21 (VP).

El que tiene cuidado de lo que dice nunca se mete en aprietos. Prov. 21:23 (VP).

 

Déjanos tu comentario sobre este tema tan importante, que piensas después de haber leído estos proverbios.

La Comisión

Somos Sal de la Tiera, Entonces Sal y Predica“Me serán testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

Tristemente la iglesia de nuestros tiempos a excluido la frase “hasta lo último de la tierra.” Usando todo tipo de excusas para no cumplir con la gran comisión que nuestro Señor Jesucristo espera que realicemos “Ser testigos de El… hasta lo último de la tierra”. Todas las razones que tengamos nunca cambiaran este principio bíblico.

En los principios del cristianismo, la iglesia de Antioquía entiende la totalidad de este mandato, Dios muestra que Bernabé y Saulo deben empezar y la iglesia obedece enviando a los primeros misioneros.

¿Qué cambio tendríamos que hacer como iglesia para volver a obedecer? Simple, es necesario aceptar y trasladar la visión de esta misión, que implica ir más allá de lo local, salir de nuestro perímetro de comodidad, promover y desafiar formas de compartir el Evangelio de la Gracia, usando todos los medio necesarios, los comisionados debemos hacer que nuestra iglesia sea parte de esta gran misión y llevarla “hasta lo último de la tierra”.

“Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden (he aquí)! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.”  (Mateo 28:19-20)